Croacia fue el primer país que visitamos de lo que fue la antigua Yugoslavia. Son países que me parecen muy interesantes porque debido a su pasado conflictivo más o menos reciente, no están tan explotados turísticamente y tienen esa mezcla entre lo tradicional y la modernidad de la Unión Europea.

Zagreb como capital es sencilla pero bastante bonita para visitar. Además de las típicas atracciones a visitar como pueden ser Iglesias o Catedrales, tiene elementos muy curiosos y divertidos como túnel de Gric, el mirador del funicular, o el museo de las relaciones rotas.

Sí, sí…han leído bien, el museo de las relaciones rotas. Solo hay dos en el mundo, uno en Los Ángeles y otro en Zagreb. Fue uno de esos sitios que ya solo con oír el nombre sabía que tenía que ir. Y de hecho la visita fue muy inspiradora. El museo trata básicamente de objetos expuestos acompañados de las historias reales sobre rupturas que esconde cada uno. No se trata de historias sobre rupturas como lo contaría la prensa rosa, sino en un sentido emocional-creativo, y sobre todo tipo de relaciones. Algunas historias al leerlas te eran indiferentes pero otras te ponían la piel de gallina al instante. Leer una historia real escrita por la persona que lo vivió y luego mirar al objeto original, protagonista de esa historia justo delante de ti es muy emocionante. A pesar de ser personas anónimas quienes lo relataban, el objeto es el verdadero protagonista; o mejor dicho, la historia que vivió ese objeto. No les voy a hacer un ‘spoiler’ por si algún día van a ese museo que recomiendo mucho, pero de verdad había historias que sobrecogían. Rupturas de relaciones amorosas, de amistad, familiares, alimenticias o incluso consigo mismas.

El túnel de Gric es un misterioso túnel peatonal de 350 metros de longitud que fue construido durante la Segunda Guerra Mundial para protegerse de las bombas enemigas. Más adelante, cuando terminó la guerra empezó a utilizarse como lugar para celebrar fiestas rave. Y actualmente es un lugar para visitar y pasar de una zona de la ciudad a otra de manera subterránea. Tiene un aspecto bastante tétrico que recuerda a las películas de terror, por eso no dudé en sacarme fotos imitando a la niña de ‘The Ring’, porque mi pelo se presta mucho a ello. ¡Doy miedo!

La Iglesia de San Marcos, de estilo medieval, también me encantó por como tenía cada teja pintada de un color para formar la bandera de Croacia y su escudo en el tejado. Me parece una Iglesia muy original y pintoresca que me hacía ilusión visitar. También las vistas desde el mirador del funicular eran geniales y tenían ese paseo muy bien montado con elementos divertidos y decorativos que animaban a la gente a participar. Como por ejemplo una ventana que mira hacia Zagreb o carteles con frases ocurrentes. Después para bajar a la zona más llana de la ciudad cogimos el funicular antiguo con mucha emoción por la gran bajada que suponía con esas vistas; una emoción que duró segundos porque es lo que tarda en llegar abajo, pero aún así valió la pena. Hasta pensamos en repetir. Total, solo costaba cinco Kunas, que es la moneda de Croacia. Y un Euro son aproximadamente siete Kunas, así que sabíamos que era menos de un Euro el trayecto. En pocos días nos hicimos expertas en calcular esta nueva moneda, la Kuna.




Croacia además de ciudades bonitas tiene muchas zonas naturales preciosas. Desde que planeamos ir a este país, apuntamos ir a ver cascadas. Primero pensamos en las de Krka porque en esas son las únicas en las que se permite el baño, pero nos quedaban demasiado lejos. Así que como alternativa visitamos el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, una reserva forestal con dieciséis lagos y numerosas cascadas. La visita incluía un trayecto en vehículo panorámico hasta llegar al punto de partida de la ruta y un paseo en barco eléctrico por los lagos. Aunque la mayor parte de la ruta que elegimos nosotras se hacía andando por caminos de madera o zonas de tierra. Oír y ver el agua caer con esa fuerza, era relajante a la vez que palpitante.



Croacia es un destino que desde luego vale la pena visitar, sea cual sea tu tipo de viaje: de aventura, de playa, cultural, de naturaleza, etc. Es un país que sorprende. Si la visitas te quedarás a cuadros -en el buen sentido- como el escudo de su bandera.
