Decimotercer destino….Roma!*

Llegamos a Roma Termini un 22 de agosto al mediodía. Es una estación de trenes enorme y moderna, y al salir a la calle el calor nos azotó de golpe. Resulta que estamos ante una ola de calor más, parece que el sol nos persigue en este viaje. Tenemos la cara roja como si nos estuviésemos sancochando y caminar por cualquier sitio es un suplicio infernal, el aire es lava.

Estampa típica italiana

La primera impresión que tuve de Roma no fue la que me esperaba, sinceramente. Me la imaginaba más sofisticada, mejor cuidada. Pero resulta que es una ciudad demasiado masificada de turistas y personas en general. Además todas las calles estaban sucias y olían mal e incluso cerca de las atracciones turísticas había muchísima basura por el suelo. Era como si nadie tuviese aprendido el concepto de tirar la basura en una papelera. Roma es ‘muy Italia’ pero al mismo tiempo, aunque sea la primera vez que voy, noto que ha perdido su esencia por ser tan masivamente explotada. Es una ciudad muy caótica.

Turistas, obras y policía en todos lados

Lo increíble que tiene Roma es que es como un gran museo al aire libre. Camines por donde camines, de repente te encuentras monumentos increíbles o edificios antiguos majestuosos. Visitamos el Barrio del Trastévere. Vimos el Museo de Trajano, el Arco de Constantino, la Boca de la Verdad, el Circo Máximo, el Río Tiber, Plaza Venecia, el Monte Palatino, el Panteón de Roma, y el Foro Romano, entre otros muchos lugares increíbles que tiene esta ciudad. Por supuesto, visitamos los edificios desde fuera porque las colas kilométricas y el calor no eran un dúo apetecible.

El Panteón de Roma (Agripa)
Ruinas romanas y Plaza Venecia de fondo

Lo que si visitamos de más cerca fue la Fontana di Trevi de noche, donde el bullicio de la cantidad de gente que había era alucinante y nos llamó la atención que había policías contratados exclusivamente para vigilar esa fuente y que había horario de visita. Pitaban un silbato cada vez que alguien se sentaba en el borde de la fuente para sacarse una foto, es decir, cada dos segundos. Nosotras, antes de saber que estaba prohibido por ley, fuimos a sentarnos y unos turistas nos gritaron que no lo hiciéramos, a la vez que hacían el gesto de tener las manos esposadas y decían ‘jail! jail!’, que significa cárcel en inglés. De hecho, durante los tres días que pasamos en Roma la gente no hacía más que hacer ese gesto de las manos esposadas. Parece ser que hay muchas cosas prohibidas en esta ciudad.

Fontana di Trevi

Había un sitio o debería decir un Estado dentro de Roma, que durante la planificación del viaje yo me negaba a visitar por motivos ideológicos. Quien me conozca supongo que ya sabe de donde hablo: el Estado de la Ciudad del Vaticano. Pero al final caí y fuimos. En mi defensa diré que fui por motivos de interés arquitectónico y porque quería regalarle a mi abuela un rosario de allí. Y he de decir, que a nivel arquitectónico la Plaza de San Pedro y la Basílica son majestuosas. Quería que se asomase ‘Paquito’ a saludar, pero no hubo suerte.

Ciudad del Vaticano (y prototipo de lo único que llama familia el Vaticano) 🙂

Mi sitio favorito de Roma fue sin duda el Coliseo. De hecho, creo que fuimos todos los días a verlo desde fuera, y ya el último día nos animamos a entrar a última hora cuando ya no había cola. Lo había estudiado en historia del arte y me hacía tanta ilusión verlo por fin en vivo, que la primera vez que llegamos cerca yo me tapaba los ojos para no mirar hasta que estuviese justo delante. El corazón me latía rápido porque estaba deseando ver el Coliseo. Si ya su fachada impresiona, verlo desde dentro fue aún más emocionante. Yo, que tengo tanta imaginación, recreaba en mi mente todo lo que pasó allí dentro hace miles de años. Y mientras, en los alrededores del Coliseo sigue existiendo una especie de circo romano al estilo moderno, ya que los policías se dedican a ‘ahuyentar’ (porque nunca los llegan a detener), a los hindúes que van por allí vendiendo botellas de agua a los turistas mientras repiten a velocidad de rapero mc ‘water, water, water, water’. Unos corren y otros huyen, leones vs. gladiadores: bienvenidxs al circo romano del Siglo XXI.

La preciosa fachada del Coliseo
Las entrañas del Coliseo

De Roma me quedo con su historia, los edificios majestuosos, sus ruinas, el color rojo intenso, su comida deliciosa, las Vespas, los mini coches, Rómulo, Remo y la Loba que la fundaron; el idioma latín e italiano, y su nombre que al revés dice ‘amor’. Sin embargo, les dejo su caos, sus calles empedradas, su Vaticano, lo retrógrado, y las camas llenas de chinches que se dieron un banquete con nuestra sangre. Pero como dicen allí ‘La Roma non si discute, si ama’.

El lema de Roma

Como dice esa canción que escuchamos tocar apasionadamente a violín entre tus calles, y que no deja de sonar en mi cabeza a partir de ahora cuando pienso en ti, Roma:

Oh bella ciao!

Roma al revés es amor

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