Decimocuarto destino…Génova!*

Llegamos a la estación de tren de Génova Brignole a las cuatro de la tarde y muy cansadas. Solo pasaremos una noche en esta ciudad, ya que la elegimos como parada entre Italia y Suiza. Aunque eso de descansar no va mucho con nosotras, y aprovechamos ese día al máximo.

La tradicional foto con la alcantarilla al llegar a una ciudad

Seguramente todxs recuerdan la serie de dibujos animados ‘Marco’ con su mono Amedio, en la que él cruza el mundo hasta Argentina en busca de su madre de la que deja de recibir cartas, a sabiendas de su delicado estado de salud. La canción de intro comenzaba diciendo: “En un puerto italiano al pie de las montañas, vive nuestro amigo Marco, en una humilde morada…” Pues resulta que ese puerto italiano era Génova, y allí estábamos nosotras respirando la esencia de Marco.

«En un puerto italiano, al pie de las montañas, vive nuestro amigo Marco…»

El hostal estaba muy cerca de la estación y ubicado en la planta alta de un edificio bastante antiguo, al estilo victoriano. El ascensor era de madera con un sillón rojo dentro, y las puertas con dos hojas de cierre manual y una reja corredera. Crujía al subir o bajar pero tenía mucho encanto. Las paredes del hostal estaban llenas de mensajes positivos o reivindicativos; y los dueños muy serviciales, nos recomendaron un lugar al que fuimos.

Un ascensor muy crujiente
Murales del hostal

Se trata de Boccadesse, un pintoresco pueblo pesquero con casas de colores apiñadas al borde de la acantilada costa y una pequeña playa con cafeterías y restaurantes a los lados. Un precioso lugar en el que adentrarse en una auténtico pueblo costero italiano. Allí picoteamos algo y conectamos mirando hacia el mar, que ya echábamos de menos después de ver tanto río y tanto lago.

Playa y casas pintorescas de Boccadesse
Animada vida en Boccadesse

Poco después, caminamos por el paseo marítimo y fuimos a cenar al único sitio que encontramos abierto a pesar de lo pronto que era. El ‘Estoril Beach Club’ que tenía de todo, desde una mega discoteca hasta canchas de fútbol o residencias de playa. Pero a nosotras solo nos importaba comer y fuimos a la pizzería de la terraza con vistas al Mar de Liguria, que forma parte del Mar Mediterráneo. Allí probamos la especialidad del lugar: pasta con pesto al estilo genovés.

‘Il pesto alla genovese’ – delicioso

Para cerrar la noche y bajar la comida dimos un pequeño paseo por el casco antiguo de Génova, aunque para decir verdad, no era una ciudad precisamente animada. No había ni un alma en la calle y todos los sitios para tomar algo ya estaban cerrados. Así que, volvimos al hostal y nos dormimos. Ya que al día siguiente debíamos madrugar para coger un tren hacia Suiza, y despedirnos de Italia tras una semana explorándola.

Arrivederci, Italia! Grazie mille!

Italia es muy auténtica

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