Recorriendo España…Guadalajara*

El 9 de febrero nos subimos a una guagua, y tras una hora de trayecto llegamos a Guadalajara. Sabemos que es una de las grandes olvidadas de España, pero ya que estamos viviendo en Madrid, queremos conocer todas las provincias que la rodean. Y además, creemos que cualquier lugar, por insignificante que parezca, esconde algo interesante por descubrir.

Hola Guadalajara

La estación de guaguas era muy pequeña, y ya al bajarte notabas que más que una ciudad, parecía un pueblo. Había bastante silencio y frío, mucho frío; algo normal siendo febrero. Lo primero que nos encontramos al dar unos pasos fue una floristería ambulante. Nos pareció curioso que eso fuese lo primero que viesen los turistas al llegar, pero tenía su explicación, y es que justo detrás estaba el cementerio. Y…llámanos raras, pero entramos a visitarlo. De hecho, fue uno de los sitios donde más tiempo pasamos en esta ciudad; era enorme. Los caídos durante la Guerra Civil tanto de uno como de otro bando. Algunas fechas databan del siglo XIX. Era como visitar un museo, por toda la historia que guardaba.

Cementerio de Guadalajara
Los gatos siempre tan curiosos y místicos (hay 2 gatos, búscalos)

Después, caminamos hacia la ciudad y visitamos el Palacio de los Duques del Infantado. Con una fachada de picos y formas muy bonitas, y un precioso pórtico y patio interior. Fue construido a finales del siglo XV, pero en 1936 fue bombardeado y destruido en gran parte. El Patio de los Leones esconde un divertido juego, y es que entre sus múltiples figuras representadas a lo alto, de leones y grifos, se esconden distintas figuras de animales que hay que encontrar. Por ejemplo, una rana, un caracol o un camaleón. Y teniendo en cuenta que están a lo alto y que todo es del mismo color y material, es un divertido juego que puede entretenerte durante un buen rato. No haré ‘spoiler’ diciendo donde se ubican, obviamente, solo decir que los encontramos todos y que tendrán que ir hasta allí si quieren jugar ustedes.

Picos y pórtico del Palacio del Infantado
Patio de los Leones (Palacio del Infantado)

Paseamos también por la antigua Iglesia de los Remedios, y por la Calle Mayor. Nos sacamos nuestra típica foto con una alcantarilla estándar, y también con otra multicolor que encontramos, y que nos sorprendió bastante teniendo en cuenta la tónica seria, histórica y castiza de este lugar. Almorzamos en el Casino Principal de Guadalajara, uno de los pocos sitios que quedaba abierto un domingo por la tarde.

Alcantarilla multicolor
Iglesia de los Remedios

Frente al cementerio, cruzando la carretera, había una zona boscosa vallada. Nos dio curiosidad y entramos, resulta que se trataba del Zoo de Guadalajara. La verdad que nos dio mucha pena ver a algunos animales encerrados y aparentemente sin mucha atención. Se nota cuando un animal está feliz y aquellos no lo parecían. La imagen era un poco desoladora, la mirada del Lince Ibérico te sobrecogía. La verdad es que llevaba años sin pisar un zoo y me había prometido no ir nunca más a ninguno, y solo ver animales en libertad o rescatados. Los animales deben estar en su hábitat natural y en libertad, esforzarnos nosotros para conseguir verles sin molestar, y no que ellos vivan encerrados y exhibidos para nuestro “placer”. Pero a este zoo entramos sin querer, ya que era gratis y no sabíamos ni lo que era al entrar. Eso sí, salimos lo antes posible de allí porque la energía que se respiraba daba mucha tristeza.

Para quitarnos un poco esa imagen, me metí en una jaula vacía y abandonada que había por allí en un mirador, y me puse a bailar la canción de ‘La Loba’ de Shakira (ya que su videoclip transcurre en una jaula similar). Sé que como activista deja mucho que desear, pero en ese momento no podía hacer mucho más. Era, o pensar en otra cosa poniendo un toque de humor, o tener el impulso de ir, abrirles la jaula y dejarles libres. En mi mente, lo hice, créanme.

Imitando el videoclip de ‘La Loba’ – Shakira

Seguimos paseando ya lejos de allí por fin, y nos topamos con un curioso monumento en una plaza. Se trataba de un pino seco de 110 años tallado y convertido en escultura. Le dieron forma de “escalera” formada por libros, como homenaje a los docentes. Es una bonita manera de darle otra vida a un árbol seco, que de no ser así, hubiese sido talado. Y además, sirve como agradecimiento a todos los docentes de este país, entre ellos mi padre, que lo fue durante muchos años, y mis tías que lo siguen siendo.

Es una profesión que lleva mucho trabajo detrás, y que muchas veces no se aprecia. Donde no solo entran a una aula a enseñar materia, sino que muchas veces, deben actuar de “psicólogas de vida” para personas que todavía están descubriendo quienes son y cual es su camino. Todas tenemos algún profe que nos marcó. Alguno que nos dio un gran consejo que quizás en ese momento nadie parecía escuchar, pero que muchos, seguro, aplicaron años después cuando se vieron en una encrucijada. Alguna que creyó en nosotras cuando ni tu misma lo hacías, valorando lo que entregabas como un tesoro. Alguna o alguno del que quizás incluso te enamoraste, o eso creías en aquella época. Alguno que nos dijo algo duro, que en aquel momento dolió, pero que después te ayudó a crecer. La educación es super importante. Siempre he creído que la mitad de los valores los aprendemos en casa y la otra mitad en clase. Y no me refiero a aprender cosas teóricas – que también, me refiero a lo que absorbiste de pequeña para convertirte en el adulto que eres hoy.

El árbol de la sabiduría

Y aquí, se acaba este fugaz viaje. Con la calle Madrid en Guadalajara, y la calle Guadalajara en Madrid. ¿Qué decir de esta pequeña ciudad? Vale, quizás no es la ciudad más bonita, ni la más interesante, ni la más divertida de España. Quizás tuve más que suficiente con ir durante unos horas. Pero oye, ¿se habían fijado que el nombre de esta ciudad tiene cinco veces la letra ‘a’? Eso es algo que pocos lugares tienen, seguramente, y Guadalajara es uno de ellos. Ya es algo.

Repite conmigo: GuA-dA-lA-jA-rA

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