Decimosexto destino…Ginebra!*

Nuestra idea inicial al irnos de Interlaken el 29 de Agosto era hacer una parada en Berna, la capital de Suiza. Pero la noche anterior, leyendo información sobre Berna desde nuestro hostal de la casa de la pradera, se nos cayó el mundo encima cuando leímos que en plena ciudad había una zona con osos pardo acorralados en un rincón como “atractivo turístico”. Además, veníamos muy sensibilizadas porque acabábamos de ver osos en libertad en Liubliana hace unos días, así que decidimos cancelar la visita a Berna y en lugar de eso improvisar una nueva ciudad que quedase de camino hacia el siguiente destino…y esa ciudad fue Ginebra.

Grandes viñedos de camino a Ginebra (y mi blusa Polaroid reflejada)

El cambio de ruta fue tan repentino, que buscamos el primer tren que iba hasta Ginebra y literalmente durante el trayecto nos informamos de qué podíamos ver en esa ciudad. Solo contábamos con unas horas y llevábamos las maletas encima porque era solo una parada entre destinos, así que queríamos ir a tiro hecho.

Uno de los datos que más me sorprendió de la información que leí de camino a allí, fue saber que Ginebra es una de las ciudades más caras del mundo. “Menos mal que solo vamos a pasar unas horas” – pensé. Después de la botella de agua en París por 7 Euros, no estábamos para tonterías.

Mausoleo de Brunswick

Al llegar fuimos a ‘Bains des Pâquis’. Había leído que era un buen sitio para ir a comer con un precio más amigable y con bonitas vistas. Pero al entrar me di cuenta que en realidad era un lugar privado para tomar el sol y darse un baño en las piscinas exteriores; y nosotras íbamos con varias maletas y mucha ropa puesta. Aún así, las vistas merecían mucho el paseo. Desde aquí veíamos la ‘Fuente Jet d’Eau’ de cerca.

Entrada a ‘Bains des Pâquis’
Los cisnes también se daban un remojón

Esta fuente está en el embarcadero de ‘Eaux Vives’ y tiene un chorro que alcanza los 140 metros de altura, da la sensación de que sube por encima de las nubes. Es curioso saber que en sus orígenes se utilizaba como válvula de seguridad de una red de energía hidráulica, y hoy día es una de los mayores atractivos turísticos de Ginebra.

Fuente ‘Jet d’Eau’

De la comida y su precio mejor no hablamos. Un helado de dos bolas por 8 Euros o una ensalada super sencilla por 16 Euros. Así que eso de que es una de las ciudades más caras del mundo, puedo dar fe de ello.

Al menos tomando el ‘helado de oro’ teníamos buenas vistas

A cambio de gastarnos tanto en comer algo básico, cuando fuimos en guagua hasta la zona del Palacio de las Naciones, y todavía no entendemos muy bien porqué, la chófer nos dejó ir gratis cuando le dijimos que eramos españolas. Fue algo que nos ocurrió en varias ciudades, y no sabemos si es porque creen que las españolas somos pobres o porque les caemos bien y quieren tener amigas de allí. El caso es que fuimos gratis hasta la Plaza de las Naciones.

Sede de la ONU – Ginebra

Desde allí vimos, completamente blindado, el Palacio de las Naciones Unidas, con sus 193 banderas en el exterior. Y en la misma plaza está el monumento ‘Broken Chair’, que es una silla de madera de 12 metros de altura con una de las patas rotas y astillada. Este monumento fue un encargo de la Asociación Internacional de Discapacidad, simbolizando el rechazo de las minas antipersona y de las bombas de racimo, y haciendo un llamamiento sobre esta realidad, a los jefes de Estado que visitan la ONU.

Palacio de la ONU
Monumento ‘Broken Chair’

‘Genève’, que no ‘Génova’, fue un descubrimiento inesperado pero agradable.

Me flipa la meteorología ^^

Y me pongo a pensar en como la riqueza y el poder están tan mal repartidos, y que hay páginas del libro de la historia que es mejor pasar, y aprender de ellas para no repetirlas nunca más.

Pasemos página por un mundo más justo

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